El autor presenta su obra no como un estudio erudito, sino fundamentalmente como una aportación pastoral, con aplicaciones especiales para la Iglesia Adventista, dado que, según él, “la mejor manera de beneficiarnos con un libro acerca del legalismo es examinarlo de cerca en una denominación que esté repleta de él” (p. 13); y, tristemente, como cualquiera puede constatar, y como el propio libro expone abiertamente, en la Iglesia Adventista existe una propensión especial al legalismo, por la cantidad de normas heredadas de nuestra tradición.
Moore comenta la epístola capítulo por capítulo, centrándose sobre todo en las respuestas de Pablo al conflicto generado por los judaizantes de Galacia (a los que denomina “partido judío”), por su afán de imponer ciertas prácticas al conjunto de la iglesia. Es en ese contexto donde se enmarca la teología paulina de la salvación, desarrollada especialmente en esta epístola y en Romanos. Moore ofrece interesantes análisis y reflexiones sobre las relaciones entre la ley y el evangelio, y entre el judaísmo del Antiguo Testamento y el cristianismo del Nuevo; también comenta en extensión el papel de la ley como “ayo”, “tutor”, “guía” o “pedagogo” (Gálatas 3: 24, 25), y lo ilustra con el debate que tuvo lugar en el Congreso de la Asociación General de los adventistas en Minneapolis en 1888.
Los últimos capítulos resultan especialmente prácticos, pues en ellos Moore aplica las enseñanzas de Gálatas a la iglesia actual. El capítulo 15 es un agudo análisis del fenómeno del legalismo, que incluye varios ejemplos reales tomados de una sección de cartas de consulta de la Adventist Review (todos ellos terribles); el autor plantea si acaso cada uno de nosotros no alberga al menos algo de legalismo. El capítulo 16 analiza las consecuencias del legalismo, el 17 ofrece al legalista pautas espirituales y prácticas para vencer esta tendencia y el 18 aporta consejos sobre cómo tratar con los legalistas; todo ello basándose en la experiencia de Pablo con los gálatas.
En definitiva, es un libro muy recomendable, que contribuye a situar la teología de Pablo en su contexto eminentemente pastoral y eclesial (algo que a veces la exégesis olvida), que contempla algunas tendencias presentes en la Iglesia Adventista desde una perspectiva de autocrítica firme y a la vez sana y no exenta de cariño, y que ofrece soluciones profundamente evangélicas. Leer más
Moore comenta la epístola capítulo por capítulo, centrándose sobre todo en las respuestas de Pablo al conflicto generado por los judaizantes de Galacia (a los que denomina “partido judío”), por su afán de imponer ciertas prácticas al conjunto de la iglesia. Es en ese contexto donde se enmarca la teología paulina de la salvación, desarrollada especialmente en esta epístola y en Romanos. Moore ofrece interesantes análisis y reflexiones sobre las relaciones entre la ley y el evangelio, y entre el judaísmo del Antiguo Testamento y el cristianismo del Nuevo; también comenta en extensión el papel de la ley como “ayo”, “tutor”, “guía” o “pedagogo” (Gálatas 3: 24, 25), y lo ilustra con el debate que tuvo lugar en el Congreso de la Asociación General de los adventistas en Minneapolis en 1888.
Los últimos capítulos resultan especialmente prácticos, pues en ellos Moore aplica las enseñanzas de Gálatas a la iglesia actual. El capítulo 15 es un agudo análisis del fenómeno del legalismo, que incluye varios ejemplos reales tomados de una sección de cartas de consulta de la Adventist Review (todos ellos terribles); el autor plantea si acaso cada uno de nosotros no alberga al menos algo de legalismo. El capítulo 16 analiza las consecuencias del legalismo, el 17 ofrece al legalista pautas espirituales y prácticas para vencer esta tendencia y el 18 aporta consejos sobre cómo tratar con los legalistas; todo ello basándose en la experiencia de Pablo con los gálatas.
En definitiva, es un libro muy recomendable, que contribuye a situar la teología de Pablo en su contexto eminentemente pastoral y eclesial (algo que a veces la exégesis olvida), que contempla algunas tendencias presentes en la Iglesia Adventista desde una perspectiva de autocrítica firme y a la vez sana y no exenta de cariño, y que ofrece soluciones profundamente evangélicas. Leer más

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